Las llamamos «leches», aunque en realidad no lo son. Las bebidas blancas elaboradas a partir de legumbres, frutos secos, granos o semillas, son hoy el nuevo boom del mercado saludable y una solución para quienes sufren intolerancia a la lactosa (el 34% de la población española) o a la proteína de la vaca. Y es que si echamos un vistazo al lineal de cualquier supermercado vemos cómo a la clásica leche de vaca, se han unido otras como la de cabra, avena, soja, arroz, coco, sésamo, lino, quinoa, castaña, avellana o almendra. ¡Conoce sus beneficios y propiedades!

 

Leche de vaca

Hervida, uperizada, pasteurizada, esterilizada, deshidratada o en polvo, condensanda y descremada (semidesnatada o desnatada). Son muchas sus variedades y, a pesar de su pérdida de popularidad en los últimos años, la leche de vaca es un producto natural que posee un alto valor nutritivo. Contiene proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales. Pero, a pesar de ser una bebida muy completa, carece de fibra, hierro y vitamina C. Además, está desaconsejada para personas que no toleren bien la lactosa y para aquellas con anemia ferropénica (puede dificultar la asimilación del hierro presente en otros alimentos) o con enfermedades cardiovasculares.

Leche de cabra

De sabor algo más fuerte, la composición nutricional de esta leche es muy parecida a la de vaca, aunque cuenta con un menor aporte calórico y menor cantidad de lactosa y caseína, lo que hace que sea más digestiva.  Además, posee propiedades antiinflamatorias, previene enfermedades cardiovasculares y es utilizada en tratamientos para la osteoporosis, la hipertensión arterial y la arteriosclerosis.

Leche de soja

Proveniente de la cocina asiática, es la más semejante a la leche de vaca con un aporte similar de grasas e hidratos de carbono, además de ser la única con un nivel aceptable de proteínas. Recomendada a personas con alergia a la proteína de la vaca o intolerantes a la lactosa, la soja es muy beneficiosa para el corazón, el sistema circulatorio (reduce el colesterol), ayuda a prevenir la osteoporosis y a aliviar el dolor pre-menstrual.

Leche de avena

Es una de las bebidas lácteas más consumidas por veganos e intolerantes a la lactosa. Se digiere mejor que la leche de vaca y contiene gran cantidad de fibras que reducen el estreñimiento. Sus ventajas son muchas y variadas: depura el organismo, previene el envejecimiento, reduce el colesterol, regula los niveles de azúcar, evita la indigestión, fortalece los músculos y protege el sistema nervioso. Su aporte calórico es semejante al de la leche semidesnatada, así que puede ser una buena alternativa en dietas.

Leche de arroz

Es la tercera alternativa sin lactosa más popular, por detrás de la soja y la leche de almendra. Su principal ventaja es que es muy fácil de digerir y suele ser bien tolerada por aquellas personas con alergias o intolerancias alimentarias al no incluir gluten o lactosa. Esta bebida ligera y dulce nos provee de muchos nutrientes esenciales, aunque también presenta algunas desventajas frente a otras alternativas lácteas: a pesar de tener muy pocas calorías, posee un índice glucémico alto, por lo que se desaconseja su consumo a persona con diabetes.

Leche de almendra

La leche de almendras tiene la misma consistencia que la leche de vaca, pero no tiene gluten, ni lactosa, ni colesterol, y es rica en vitaminas y minerales, como el potasio y el calcio. Su bajo contenido calórico la hace ideal para quienes desean perder peso. Además, ayuda a fortalecer las uñas y el pelo, regula el colesterol y las funciones gástricas (protege la pared de los intestinos). Hay otras variedades de bebidas elaboradas con frutos secos como las avellanas, las nueces o las castañas.

Leche de coco

De textura cremosa y sabor ligeramente dulce, tendemos a pensar que tiene un alto contenido en azúcares, aunque no contiene glucosa ni fructosa. Es rica en ácido láurico, el cual tiene propiedades antibacterianas y antivirales que ayudan al sistema inmunológico. Además, ayuda a las personas con anemia (tiene un cuarto del requerimiento diario de hierro), a prevenir calambres, artritis y dolores musculares, a fortalecer los huesos, las uñas y el cabello y tiene una alta concentración de fibra, previniendo el estreñimiento.

Leche de quinoa

La leche de quinoa es un alimento con unas propiedades altamente beneficiosas para las personas. Es fácil de digerir porque no contiene lactosa ni gluten y, además, tiene un gran porcentaje de fibra, ácidos grasos esenciales como el omega 3 y 6 (ayudando a reducir el “colesterol malo” y aumentar el “colesterol bueno”) y más proteínas que otras bebidas vegetales. Además, tiene un efecto saciante.

Leche de sésamo

Rica en proteínas, grasas insaturadas, vitaminas y minerales, la leche de sésamo es utilizada en el tratamiento de problemas nerviosos, como la ansiedad, el estrés, o la depresión. Además, ayuda a reducir los niveles de colesterol, siendo apta para celiacos e intolerantes a la lactosa.

En función de nuestros gustos y preferencias, estas variedades de leche se pueden utilizar prácticamente para todo: tomar con el café, hacernos un batido o smoothie, elaborar helados y postres, utilizar en rellenos y salsas… ¡Descubre cuál es la que mejor se adapta a ti!