Todo el mundo conoce los efectos de la astenia primaveral (cansancio, falta de fuerzas, decaimiento anímico), pero muy poca gente sabe que también en otoño se pueden dar estos síntomas. La alimentación, en estos casos, juega un papel fundamental. La carne de conejo, por ejemplo, es un alimento adecuado para incluir en una dieta variada y equilibrada.

Considerada una carne blanca, como la de las aves y la del cordero lechal, la carne de conejo posee bajo contenido en grasas y un elevado índice de proteínas. Además, contiene numerosos minerales (fósforo, selenio, potasio), vitaminas del grupo B y está considerada una carne fácil de digerir. La versatilidad de la carne de conejo y sus múltiples posibilidades gastronómicas permiten incluirla, en la comida o en la cena, como ingrediente de arroces, barbacoas, ensaladas y de un variado número de platos ligeros adecuados para toda la familia.

Hay tantas formas de prepararla que la lista resulta prácticamente infinita: en salsa, al ajillo, al horno, con arroz, al chocolate, a la mostaza, al brandy, confitado, guisado, estofado, a la brasa, en hamburguesas… ¡Aquí os dejamos la clásica receta de ‘Conejo Al Ajillo’ para que disfrutéis!

 

Ingredientes del Conejo al ajillo:

1 conejo

1 cabeza de ajo

Aceite de oliva

Vinagre

Pimienta negra

Perejil picado

 

Elaboración del conejo al ajillo:

En una cazuela, con aceite puesta al fuego, doramos los ajos sin pelar. Retiramos los ajos y añadimos el conejo troceado y salpimentado; subimos el fuego y doramos el conejo de manera uniforme. Devolvemos los ajos a la cazuela, añadimos una cucharada sopera de vinagre, tapamos y continuamos la cocción a fuego bajo.

Antes de terminar la cocción, podemos añadir unas patatas fritas o asadas. Servimos el conejo con el perejil picado espolvoreado por encima.

Si nunca lo has hecho, es la receta perfecta para descubrir esta deliciosa carne.

¡Bon appetit!