Si hay un plato que despierta pasiones y que se rodea de un aura de misterio y tradición, ese es, sin duda, la lamprea a la bordelesa. Este «manjar de reyes» —literalmente, pues era el plato predilecto de emperadores romanos y monarcas medievales— es el protagonista indiscutible de la primavera en Galicia, especialmente en las zonas bañadas por el río Miño.

La lamprea no es un pescado cualquiera; es un ser prehistórico que carece de escamas y espinas, y cuyo sabor es tan potente que recuerda más a la carne de caza que al pescado blanco. Cocinarla es un arte que se transmite de generación en generación, y hoy, en el blog de Frumen, vamos a desgranar cómo preparar esta receta tradicional para que el resultado sea, como decimos siempre, ¡de otro planeta!

 

El secreto está en la sangre y el vino

La preparación a la «bordelesa» tiene su origen en Francia, pero Galicia la ha adoptado y perfeccionado. Lo que hace única a esta receta es su salsa oscura, densa y aterciopelada. Se elabora utilizando la propia sangre del animal, mezclada con un buen vino tinto (preferiblemente un Mencía de la Ribeira Sacra o un tinto con cuerpo tipo Burdeos).

Es un guiso de paciencia, de esos que llenan la cocina de un aroma profundo y que requieren un respeto absoluto por el producto.

Ingredientes para una Lamprea a la Bordelesa auténtica

Para 4 personas, necesitaremos:

  • 1 Lamprea fresca: (Es fundamental que se limpie correctamente, conservando la sangre).
  • Vino Tinto: 1 litro de vino tinto de calidad (Mencía o similar).
  • Verduras: 2 cebollas grandes, 2 puerros (solo la parte blanca) y 2 dientes de ajo.
  • El toque alcohólico: Un chorrito de coñac o brandy de calidad.
  • Especias: Pimienta negra en grano, un clavo de olor, perejil fresco y sal.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra.
  • El toque Frumen: 1 cucharada sopera de Pan Rallado Frumen Especial Gazpacho y Salmorejo. (Te explicaremos por qué este es el secreto para la textura final).
  • Guarnición: Arroz blanco tipo basmati o de grano redondo y unos costurones de pan frito.

 

Elaboración paso a paso

  1. La Limpieza y el adobo (La víspera)

La lamprea requiere una preparación previa muy meticulosa. Lo primero es escaldarla rápidamente para retirar el limo de la piel rascando con un cuchillo. Una vez limpia, se realiza un corte para extraer la sangre, que recogeremos en un cuenco con un poco de vino tinto para evitar que coagule.

Cortamos la lamprea en medallones (trozos de unos 4-5 cm) y los ponemos a macerar en una mezcla de vino tinto, las verduras picadas (cebolla, puerro, ajo) y las especias durante al menos 12-24 horas en la nevera. Este paso es vital para que la carne se ablande y se impregne de los aromas del vino.

  1. El Inicio del Guiso

Pasado el tiempo de maceración, escurrimos los trozos de lamprea y los reservamos. En una cazuela de barro (si es posible), ponemos un chorro de aceite de oliva y sofreímos las verduras de la maceración hasta que estén bien pochadas.

Añadimos la lamprea a la cazuela para «sellarla» ligeramente. Incorporamos el coñac y, con cuidado, flambeamos para eliminar el alcohol y dejar solo el aroma.

  1. La Cocción Lenta

Cubrimos todo con el vino de la maceración. Tapamos y dejamos cocinar a fuego muy lento durante unos 45-60 minutos. La carne de la lamprea debe estar tierna, pero sin deshacerse.

  1. El Toque Maestro: Ligando la salsa con Frumen

Aquí llega el momento crítico. La salsa de la lamprea debe ser untuosa, espesa y brillante. Tradicionalmente se usa la sangre mezclada con el hígado machacado, pero para asegurar una textura ligada perfecta y evitar que la salsa quede demasiado líquida, usamos nuestro truco profesional.

Añadimos la mezcla de sangre y vino a la cazuela. Para darle el cuerpo final, añadimos una cucharada de Pan Rallado Frumen Especial Gazpacho y Salmorejo. ¿Por qué este pan? Porque su molienda y su capacidad de absorción están diseñadas para ligar salsas de forma homogénea, aportando una densidad que el pan común no consigue. Dejamos hervir 5-10 minutos más a fuego mínimo, moviendo la cazuela en vaivén.

 

Cómo servir la Lamprea: El protocolo del sabor

La lamprea a la bordelesa no se sirve de cualquier manera. Para disfrutarla al 100%, sigue estos consejos:

  1. El Arroz: Sírvela acompañada de un arroz blanco sencillo. El arroz actuará como esponja para la salsa, que es la verdadera joya del plato.
  2. Los Costurones de Pan: Fríe unos dados de pan hasta que estén bien crujientes. Colócalos a los lados del plato para aportar ese contraste de texturas que tanto nos gusta en Frumen.
  3. El Reposo: Como todo buen guiso, si lo dejas reposar un par de horas (o incluso de un día para otro), los sabores se asientan y la salsa gana en profundidad.

 

¿Por qué utilizar Frumen en guisos tradicionales?

Muchos se preguntan si el pan rallado solo sirve para rebozar. ¡Nada más lejos de la realidad! En recetas tan complejas como la lamprea, el pan rallado actúa como un agente de ligazón.

Al usar Pan Rallado Frumen, evitas los grumos que a veces deja la harina y consigues una salsa mucho más elegante y brillante. Es el aliado perfecto para los guisos de vigilia y de temporada que buscan ese acabado profesional de restaurante pero con el sabor de la cocina de casa.

La lamprea a la bordelesa es más que una receta; es un ritual. Es una oda al producto de proximidad, a los tiempos lentos y al respeto por la despensa gallega. Si este año quieres sorprender con un plato de categoría, no dudes en lanzarte con este guiso. Y recuerda: el éxito está en los detalles… y en una salsa bien ligada.

¿Te atreves con la lamprea este año? ¿Cuál es tu truco para que los guisos tradicionales queden siempre en su punto? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

Resumen
Lamprea a la Bordelesa: El tesoro de los ríos gallegos en tu mesa
Título
Lamprea a la Bordelesa: El tesoro de los ríos gallegos en tu mesa
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