Todo un clásico de la gastronomía española es el San Jacobo. Una comida muy rápida y sencilla de preparar, y además todo un planazo para hacerlos en familia con los más peques. Solo lleva jamón cocido, lonchas de queso y queso rallado. Tan solo en 20 minutos tienes una gran delicia porque todo lo que lleve una capa crujiente con queso fundido, es nuestra perdición. ¡Cómo nos gusta lo que nos encanta!

Son muy consumidos, sobre todo, por los más peques de la casa y se pueden encontrar en la sección de congelados de los supermercados. Existen muchas variedades: de jamón serrano, de pechuga de pollo, de ternera, etc. Pero hoy, vamos a darte la receta para que hagas el clásico, el de toda la vida, y no lo tengas que volver a comprar hecho. ¡Con todas las ventajas que esto tiene!

Ingredientes (para 2 personas):

  • 8 lonchas de jamón cocido
  • 4 lonchas de queso gouda o gruyere
  • 25 gr de harina de trigo
  • Una pizca de sal
  • Una pizca de pimienta negra molida
  • 1 huevo grande
  • 75 gr de pan rallado AirFryer Horno
  • Aceite de oliva para freír

Pasos para la elaboración

Lo primero de todo es cortar las lonchas de jamón cocido para que tengan el mismo tamaño que las lonchas de queso.

Cuando ya lo tengamos, procedemos a montar los San Jacobos. Para ello, tenemos que poner una loncha de jamón cocido, encima una loncha de queso y, otra vez, otra loncha de jamón cocido por encima del queso. Repetimos este proceso hasta obtener los cuatros rellenos.

Por otro lado, mezclamos 25 gramos de harina de trigo con una pizca de sal y pimienta negra molida. Además, batimos en otro bol un huevo y echamos los 75 gr de pan rallado en otro plato. Deja todo listo ¡que empezamos a empanar!

Ahora, pasamos uno de los rellenos por la harina, retiramos el exceso con cuidado y, después, lo bañamos en el huevo batido. Por último, cubrimos el relleno con pan rallado. Hay que pasarlo varias veces e insistir para que quede todo bien sellado. Este proceso lo repetimos para cada uno de los San Jacobos.

Finalmente, echamos abundante aceite de oliva en la sartén y lo calentamos. Cuando esté listo, ponemos los San Jacobos en la sartén y los comenzamos a freír durante varios minutos por cada lado.

Una vez que están dorados por ambos lados, los sacamos sobre un papel absorbente para retirar el exceso de aceite y… ¡Listo! Ya podemos emplatarlos para comerlos recién hechos.

En conclusión, el pan rallado es un ingrediente básico en casi todas las comidas por su versatilidad. Si quieres alguna otra receta donde uno de los ingredientes es el pan rallado, puedes consultar nuestro blog, ¡te sorprenderás de la cantidad de recetas que puedes hacer!