La adolescencia es una etapa muy importante y bonita en la vida, pero a esas edades, somos más influenciables que en otras, por lo que podemos correr riesgos innecesarios si nos dejamos llevar por “lo que se dice por ahí”.
Llevar una alimentación saludable es imprescindible en cualquier etapa de la vida, pero si la alimentación es esencial en algún momento, es en esas etapas más tempranas, donde nuestro organismo se está desarrollando.
Por tanto, la alimentación en los adolescentes es esencial para un desarrollo saludable, pero con tanta información contradictoria en las redes sociales y en internet, uno ya no sabe qué es verdad y qué es mentira. Por eso, hoy vamos a aclarar algunos mitos o falsas creencias, y verdades, sobre la alimentación en la adolescencia.
Mitos y verdades
A continuación os presentamos algunos de los mitos más comunes que circulan por la red relacionados con la alimentación.
1. Los productos integrales adelgazan
Los cereales integrales se caracterizan por contener más fibra y minerales en comparación con sus versiones refinadas. Sin embargo, el aporte energético de ambos tipos de cereales es similar.
La fibra presente en los cereales integrales tiene la capacidad de generar saciedad, lo que puede ayudar en el control del peso al reducir la ingesta calórica total. Además de su efecto saciante, la fibra de los cereales integrales también desempeña un papel importante en la regulación del tránsito intestinal. Al aumentar el volumen y la consistencia de las heces, la fibra facilita la eliminación regular y previene problemas como el estreñimiento.
Otro beneficio de los cereales integrales está relacionado con la estabilización de los niveles de azúcar en sangre. La fibra ralentiza la absorción de los carbohidratos, evitando picos glucémicos bruscos. Esto es especialmente relevante para personas con diabetes o intolerancia a los hidratos de carbono.
Si bien se recomienda incluir cereales integrales en la dieta debido a sus múltiples beneficios, es importante consumirlos con moderación. Una ingesta excesiva de fibra puede causar molestias gastrointestinales, como hinchazón o flatulencia. Por lo tanto, se aconseja aumentar gradualmente el consumo de cereales integrales y mantener una hidratación adecuada para evitar efectos adversos.
2. Las frutas y verduras frescas son mejores que las congeladas
Verdad, salvo si se cosechan y procesan el mismo día, lo que permite preservar la mayor parte de sus nutrientes.
El proceso de congelación rápida ayuda a detener la degradación de los nutrientes y a mantener la calidad de los alimentos. Además, las frutas y verduras congeladas se recogen en su punto óptimo de madurez, cuando tienen la mayor concentración de vitaminas, minerales y antioxidantes. Este momento de cosecha coincide con el procesamiento, a diferencia de los productos frescos que pueden perder nutrientes durante el transporte y almacenamiento antes de llegar al consumidor.
Por otro lado, las técnicas modernas de congelación, como la congelación individual rápida (IQF), permiten que los alimentos se congelen de manera uniforme, evitando la formación de grandes cristales de hielo que puedan dañar la estructura celular. Esto ayuda a mantener la textura, el sabor y el valor nutricional de las frutas y verduras.
3. El zumo de naranja pierde las vitaminas si no se bebe rápido
Es verdad que las vitaminas contenidas en el zumo de naranja se van perdiendo gradualmente con el tiempo. Sin embargo, este proceso no es tan acelerado como se cree comúnmente. Si el zumo se mantiene tapado y se conserva en refrigeración, las vitaminas se preservan durante aproximadamente 12 horas.
4. La dieta sin gluten adelgaza y es más sana
Recientemente, algunas celebridades, incluidos deportistas y actores, han respaldado la idea de que ciertos alimentos con gluten son muy calóricos. Se estima que alrededor del 30% de los adolescentes europeos de entre 11 y 18 años sufren trastornos digestivos funcionales, como dolor abdominal, flatulencia y sensación de pesadez. En algunos casos, eliminar el gluten de su dieta puede aliviar estos síntomas, ya que reduce la ingesta de fructanos presentes en los cereales de trigo. Sin embargo, una dieta sin gluten no es recomendable para quienes no tienen intolerancia a esta proteína. Aunque eliminar el gluten no representa un riesgo nutricional inmediato, muchos productos alternativos pueden carecer de sabor y, para mejorar su palatabilidad, a menudo se añaden azúcares y grasas trans. Además, es importante considerar la posible reducción de fibra y el riesgo de deficiencias en hierro y calcio.
5. El pomelo ayuda a quemar grasa
No existe ningún alimento que tenga la capacidad de quemar grasa por sí solo. La forma más efectiva de perder peso es disminuir la ingesta total de calorías y aumentar la actividad física.
6. Sudar favorece la pérdida de peso
Lo que realmente buscamos es reducir la grasa corporal, mientras que el sudor está compuesto principalmente de agua. Métodos como el uso de plásticos, fajas o saunas pueden ayudar a eliminar agua del cuerpo, pero esta pérdida es temporal y se recupera rápidamente al rehidratarse. Por lo tanto, estas prácticas no contribuyen a la pérdida de grasa a largo plazo.
7. Beber agua en la comida engorda
El consumo de agua no influye en el aporte calórico, independientemente del momento del día en que se ingiera. Es un elemento vital para el organismo, ya que cumple funciones esenciales como la hidratación, el transporte de nutrientes y la participación en las reacciones metabólicas que tienen lugar a diario en nuestro cuerpo. El agua es un componente fundamental para mantener un adecuado funcionamiento del organismo, sin aportar calorías ni grasa.
8. El pan engorda
El pan, conocido por ser parte del grupo de los cereales, es una fuente importante de carbohidratos complejos, que son esenciales para nuestro organismo. Es un mito que un alimento específico cause aumento de peso; en realidad, el incremento de peso se debe a consumir más calorías de las que se queman a lo largo del día. Además, las calorías adicionales suelen provenir de los acompañamientos que elegimos, como cremas, embutidos, quesos, patés y mantequilla.
Conclusión
Es importante estar bien informado sobre los mitos y verdades relacionados con la alimentación en la adolescencia. Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y grasas saludables, junto con una práctica regular de ejercicio físico, es la clave para un crecimiento y desarrollo saludables.
Así que, ponte las pilas si no lo has hecho ya, con estas ideas para preparar almuerzos saludables que llevar a la playa estos días veraniegos.
Aunque si tienes dudas, lo mejor es recurrir siempre a un profesional de la salud.
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