Hamburguesas, sándwiches, zumos, batidos y helados de color negro inundan cada vez más las redes sociales. Y, aunque a nivel de gusto hay bastante consenso en afirmar que este producto no aporta mucho sabor al plato, sí ofrece una riqueza visual de lo más interesante.

Esta tendencia empezó en los Estados Unidos de la mano de celebrities como Gwyneth Paltrow quien, a través de su blog Goop, recomendó el zumo de carbón, una bebida a base de jugo de lima y limón al que se añade carbón activado. De aquí a nuevas bebidas, helados y platos más sofisticados solo hubo un paso.

Pero, ¿qué es el carbón activado?

Básicamente, se trata de un potente desintoxicante que se obtiene, generalmente, calentando cáscaras de coco a temperaturas extremadamente altas hasta que éstas se carbonizan o se queman por completo. La ceniza resultante se procesa con vapor o aire a temperaturas igualmente altas para producir una estructura microporosa, que es la que permite absorber las toxinas.

¿Qué tiene de malo? ¿Y de bueno?

Esta sustancia resulta muy interesante por sus propiedades adsorbentes por las cuales es capaz de atraer y retener en su superficie moléculas, bacterias o incluso virus. Por eso, el carbón activado es muy útil en caso de intoxicaciones y enfermedades víricas, entre otras. Además, su uso dentro de una dieta o como parte de la alimentación habitual sirve como elemento détox, ayudando a limpiar la piel desde el interior, mejorando la salud intestinal y levantando el estado de ánimo.

Sin embargo, si se abusa de su consumo, puede llegar a ser peligroso. El carbón activado no es en sí mismo un elemento dañino para el cuerpo siempre que no se consuma el exceso. Es decir, que te puedes tomar ese café o hamburguesa negra sin miedo a enfermar, pero que sea algo esporádico y no un hábito, ya que puede terminar bloqueando la absorción por parte del cuerpo de vitaminas y minerales necesarias para su correcto funcionamiento.

¿Conocías estos beneficios del carbón activado?